En el día de ayer, hice un evento por este medio para realizar una contramarcha a la marcha en contra del matrimonio gay, o como estaba anunciada en los folletos, "marcha a favor de la familia" (?). Llegamos (junto a Nico) al punto de encuentro a las 8 y el panorama no nos hizo dudar sobre la razón de la inasistencia de los invitados: invasivo merchandising naranja (remeras naranjas, globos grandes naranjas, globos finitos naranjas, cintas naranjas, pequeños niños disfrazados de naranja) y valga la redundancia, con la sutileza de evitar ser confundidos por el Rojo Claro, Azul Personal, ni mucho menos con la similar identidad cromática del PRO amarillo; los tapados de pieles y las chombas escolares con escudos acompañaron al naranja en la moda del martes 13 de julio. Pero más allá de este espectáculo petrificante, nos sumergimos en este maremoto de agua bendita. Me detengo a estrechar manos con la gente: "Hola buenas noches, yo soy gay" y sus caras de transformaban inmediatamente como si hubieran visto en mí un demonio camuflado, y se alejan evitando todo tipo de debate. Hubo uno que otro que dijo "yo estoy a favor de la homosexualidad, pero no a favor del quiebre del sacramento del matrimonio" como si la intención de todo esto fuera lanzar un NUEVO TESTAMENTO versión 2.0 Deluxe con un nuevo jesús gay heterofóbico que privaría a las personas vincularse con el sexo opuesto! Seguimos avanzando, y me encuentro con tres chicos de no más de 15 años, anaranjados, a los cuales les digo "Hola chicos, ustedes están en contra del matrimonio gay?" y me dan un "si" acompañado de hombros, les digo "yo soy gay... todo esto que ven aca (señalando a la gente) es un espectáculo, chicos... esa remera, es un negocio... lo que siempre va a importar es lo que reflexionen ustedes mismos, y no el colectivero financiado que los trajo acá... no se olviden, somos todos iguales" y ellos con una sonrisa me despidieron, haciéndome entender que del espectáculo de cartelera, no eran más que extras. Continuamos nuestro paso, el cual se volvía cada vez más pesado con el discurso retórico/fanatico/religioso/extremista/delirante que me irritó los oídos más que los 6 meses trabajando en Teleperformance. En un despiste telefónico, encuentro a Nico conversando con un chico que entregaba folletos informativos con el cual debatía el contenido de estos folletos. Cuando me acerco, se entra en un debate entre la naturaleza "escrita" del hombre y la mujer, y el amor entre todas las personas, la igualdad de género, la adopción, y hasta que llega el momento en que un hombre silencia la discusión con un abrupto y descostillante calificativo llamado: SODOMIA, el cual puso bastante gente a nuestro favor y tornó mucho más interesante el debate. En cuanto su criterio empieza a perder fuerza, el tono de la voz aumenta y gritos de fondo piden nuestra retirada, y grita: "porque si un chico es criado por dos homosexuales, despues va a ir al colegio y le dará verguenza decir quienes son sus padres", a lo cual respondo: "hay estudios realizados sobre hijos de parejas homosexuales que no muestran signo alguno de trauma psicológico relacionado a la sexualidad de sus padres!!" y fue así que se retiraron lanzando insultos y nosotros gloriosos, nos emprendimos en salir sanos y salvos de ahí. Con el himno de fondo, cruzo a un cura y como frutilla a la torta estrecho su mano y le digo "gracias por estructurar la sexualidad de todos los argentinos", frase que tantas veces repetí por dentro y finalmente pude arrojar a la consciencia de la sotana. Adrenalina corría por nuestras venas mientras nos alejábamos de la masa naranja. Fue un objetivo cumplido, una prueba clara de que la instrucción del miedo y el prejuicio al desconocimiento puede transformarnos en seres sin razón.
lunes, 23 de mayo de 2011
CRÓNICA DE UNA CONTRAMARCHA ANUNCIADA
En el día de ayer, hice un evento por este medio para realizar una contramarcha a la marcha en contra del matrimonio gay, o como estaba anunciada en los folletos, "marcha a favor de la familia" (?). Llegamos (junto a Nico) al punto de encuentro a las 8 y el panorama no nos hizo dudar sobre la razón de la inasistencia de los invitados: invasivo merchandising naranja (remeras naranjas, globos grandes naranjas, globos finitos naranjas, cintas naranjas, pequeños niños disfrazados de naranja) y valga la redundancia, con la sutileza de evitar ser confundidos por el Rojo Claro, Azul Personal, ni mucho menos con la similar identidad cromática del PRO amarillo; los tapados de pieles y las chombas escolares con escudos acompañaron al naranja en la moda del martes 13 de julio. Pero más allá de este espectáculo petrificante, nos sumergimos en este maremoto de agua bendita. Me detengo a estrechar manos con la gente: "Hola buenas noches, yo soy gay" y sus caras de transformaban inmediatamente como si hubieran visto en mí un demonio camuflado, y se alejan evitando todo tipo de debate. Hubo uno que otro que dijo "yo estoy a favor de la homosexualidad, pero no a favor del quiebre del sacramento del matrimonio" como si la intención de todo esto fuera lanzar un NUEVO TESTAMENTO versión 2.0 Deluxe con un nuevo jesús gay heterofóbico que privaría a las personas vincularse con el sexo opuesto! Seguimos avanzando, y me encuentro con tres chicos de no más de 15 años, anaranjados, a los cuales les digo "Hola chicos, ustedes están en contra del matrimonio gay?" y me dan un "si" acompañado de hombros, les digo "yo soy gay... todo esto que ven aca (señalando a la gente) es un espectáculo, chicos... esa remera, es un negocio... lo que siempre va a importar es lo que reflexionen ustedes mismos, y no el colectivero financiado que los trajo acá... no se olviden, somos todos iguales" y ellos con una sonrisa me despidieron, haciéndome entender que del espectáculo de cartelera, no eran más que extras. Continuamos nuestro paso, el cual se volvía cada vez más pesado con el discurso retórico/fanatico/religioso/extremista/delirante que me irritó los oídos más que los 6 meses trabajando en Teleperformance. En un despiste telefónico, encuentro a Nico conversando con un chico que entregaba folletos informativos con el cual debatía el contenido de estos folletos. Cuando me acerco, se entra en un debate entre la naturaleza "escrita" del hombre y la mujer, y el amor entre todas las personas, la igualdad de género, la adopción, y hasta que llega el momento en que un hombre silencia la discusión con un abrupto y descostillante calificativo llamado: SODOMIA, el cual puso bastante gente a nuestro favor y tornó mucho más interesante el debate. En cuanto su criterio empieza a perder fuerza, el tono de la voz aumenta y gritos de fondo piden nuestra retirada, y grita: "porque si un chico es criado por dos homosexuales, despues va a ir al colegio y le dará verguenza decir quienes son sus padres", a lo cual respondo: "hay estudios realizados sobre hijos de parejas homosexuales que no muestran signo alguno de trauma psicológico relacionado a la sexualidad de sus padres!!" y fue así que se retiraron lanzando insultos y nosotros gloriosos, nos emprendimos en salir sanos y salvos de ahí. Con el himno de fondo, cruzo a un cura y como frutilla a la torta estrecho su mano y le digo "gracias por estructurar la sexualidad de todos los argentinos", frase que tantas veces repetí por dentro y finalmente pude arrojar a la consciencia de la sotana. Adrenalina corría por nuestras venas mientras nos alejábamos de la masa naranja. Fue un objetivo cumplido, una prueba clara de que la instrucción del miedo y el prejuicio al desconocimiento puede transformarnos en seres sin razón.
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